Mayores · Prevención

El calzado que llevas a los 65 años puede ser la diferencia entre caerte o no caerte

Persona mayor caminando en parque
La información sensorial del pie es uno de los tres sistemas que mantienen el equilibrio en personas mayores. El calzado puede potenciarla o bloquearla.

La madre de Ana se cayó en el baño de su casa en Valladolid. Fractura de cadera. Tres meses de hospital.

Setenta y dos años. Activa. Caminaba todos los días.

Cuando Ana me lo contó, lo primero que pregunté fue qué calzado llevaba su madre en casa.

Pantuflas blandas, suela gruesa, sin sujeción. Las de siempre.

El problema del calzado en mayores

A partir de los 60 años, el sistema de equilibrio cambia. La vista se deteriora. El sistema vestibular — el del oído interno — pierde precisión. Y la sensibilidad plantar, la información que llega del suelo a través de la planta del pie, también disminuye.

El cuerpo usa esos tres sistemas para mantenerse en pie. Cuando dos fallan, el tercero carga con más peso. Cuando los tres se deterioran a la vez, el riesgo de caída sube.

El calzado puede ayudar o dificultar ese tercer sistema — la información plantar.

"El calzado minimalista, con suela fina y flexible, mejora el feedback sensorial plantar y reduce la oscilación postural en adultos mayores comparado con el calzado convencional."

Lo que dice la ciencia

Menant y su equipo revisaron sistemáticamente la evidencia sobre calzado minimalista y equilibrio en mayores. La conclusión fue clara: el calzado con suela fina y flexible mejora el feedback sensorial plantar y reduce la oscilación postural frente al calzado convencional con amortiguación gruesa.

Menos oscilación postural significa más estabilidad. Más estabilidad significa menos caídas.

No es el único factor. Pero es un factor al que se presta muy poca atención.

El calzado que más riesgo da

Hay tres tipos de calzado especialmente problemáticos en mayores:

Las pantuflas sin sujeción. El pie las arrastra en lugar de elevarlas. El patrón de marcha se vuelve más inseguro. Y la suela blanda elimina la información del suelo.

Las zapatillas deportivas con amortiguación máxima. Pensadas para proteger el pie del impacto en running, pero en marcha cotidiana crean una plataforma inestable que interfiere con el equilibrio.

El calzado con tacón, aunque sea pequeño. Desplaza el centro de gravedad hacia delante y aumenta la demanda de los músculos estabilizadores — que en mayores ya están debilitados.

Qué buscar en calzado para mayores

No es lo mismo calzado minimalista para un runner de 35 años que calzado funcional para una persona de 70. Los criterios son distintos.

Para mayores, lo relevante es: suela con cierta flexibilidad pero que no sea inestable, sujeción firme del pie — sin que pueda resbalar dentro —, drop bajo o nulo, y peso ligero.

No hace falta ir descalzo. Solo eliminar las barreras que impiden al pie recibir la información del suelo que necesita para hacer su trabajo.

La madre de Ana usa ahora zapatillas con suela flexible y velcro. Sale sola a caminar.

Tres años después de la caída.

Fuente científica
Menant et al. — Gait & Posture, 2020
Revisión sistemática sobre calzado minimalista y equilibrio en personas mayores. El calzado con suela fina y flexible mejoró el feedback sensorial plantar y redujo la oscilación postural frente al calzado convencional con amortiguación gruesa.
Ver estudio completo →
Calzado con criterio para personas mayores Selección de modelos que mejoran el equilibrio sin sacrificar protección ni comodidad.
Ver comparativas